miércoles, 14 de abril de 2010

Pasajero ofrece a su mujer como pago al taxista


Un taxista de 38 años de Bolton (Inglaterra) recogió en un pub a una pareja en un estado de embriaguez semejante al de un cosaco celebrando la nochevieja en una piscina de whisky. El matrimonio ya no podía con más alcohol y decidió volver a casa a “dormir la mona”.

El viaje transcurrió todo lo tranquilamente que puede transcurrir uno con dos borrachos en el asiento trasero. El taxi llegó al portal de la casa y el conductor pidió el importe de la carrera, unos once euros.

El marido registró, su cartera y sus bolsillos, pero no encontró nada, así que buscó una solución. En lugar de pensar una tontería como dejar a su mujer en el taxi, subir por el dinero y bajárselo al taxista, pensó en lo más lógico: ofrecer al taxista, en pago por el servició pesado, tener sexo con su esposa.

Según el conductor, el hombre le dijo que subiese a la casa y que tuviese “jiggy, jiggy” (”ñogo, ñogo” que diría el señor Barragán).

El “chófer” se negó en redondo. No sabemos si lo hizo porque era un profesional responsable y con una moralidad a prueba de pecado o porque la esposa del señor beodo era “estéticamente poco agradable”. El caso es que el esposo se lo tomó bastante mal, subió rápidamente a casa para “pagar debidamente” y bajó blandiendo un machete de 45 centímetros.

El taxista salió corriendo, dar esquinazo a su perseguidor y dar cuenta a la policía de lo ocurrido, que terminó arrestando al marido ahora en espera del pago de una fianza.

Ignoramos si la esposa habrá ofrecido su cónyuge a la abogada o abogado a cambio del servicio legal prestado.

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